En un mundo económico volátil, los inversionistas inteligentes siempre buscan refugio en activos tangibles. Así como el oro o los bienes raíces, las esmeraldas colombianas de alta calidad han demostrado ser un vehículo excepcional para proteger y aumentar el patrimonio a lo largo del tiempo.
Pero, ¿por qué los coleccionistas de Nueva York, Ginebra o Dubái viajan hasta Bogotá para adquirir estas gemas? En Miccar Craffmens le explicamos las ventajas financieras de comprar en el origen.
La cadena de suministro tradicional de las gemas infla los precios exponencialmente. Una piedra sale de la mina, pasa por un comisionista local, luego a un mayorista internacional, después a una joyería de marca y finalmente al cliente.
Pocos activos en el mundo concentran tanto valor en tan poco espacio. Una esmeralda de 2 o 3 quilates de calidad "Vívida" puede valer decenas de miles de dólares y cabe en la palma de su mano.
Es un patrimonio privado, discreto y fácil de transportar o custodiar, a diferencia de propiedades inmobiliarias o lingotes de oro pesados. Es lo que los expertos llaman "Capital Portátil".
Las minas de Muzo y Chivor no son infinitas. Cada año es más difícil encontrar piedras de calidad excepcional. Esta escasez natural garantiza que la demanda siempre supere a la oferta, empujando los precios al alza.
Muchos turistas temen comprar por desconocimiento. La clave es evitar la calle y acudir a oficinas establecidas.
Ubicados en el epicentro del comercio, Miccar Craffmens ofrece un entorno seguro y profesional. Cada pieza de inversión se entrega con su respectiva certificación, garantizando que lo que usted lleva es auténtico y cumple con los estándares internacionales.
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